Entradas

Inagotable

... es sólo cuando uno está corto (de ternura o de toda otra fuerza) cuando reconoce su inagotabilidad. Cuanto más damos, más nos queda. Marina Tsviatáieva  (Tomado de "El libro del buen amor", Liliana Lukin)

De la donación y la condonación

Me desilusiona un ser querido. Le he escrito. Es imposible que no me responda lo que en su nombre ya me he dicho a mí misma. Las personas nos debemos lo que nos imaginamos que nos daremos. Condonar las deudas. Aceptar que seamos distintos de las criaturas de nuestra imaginación. Yo también soy distinta de lo que imagino ser. Saberlo es el perdón. Necesidad de una recompensa, necesidad de recibir el equivalente de lo que se da. Pero, si al forzar esa necesidad, se deja un vacío, entonces se produce una corriente de aire, y surge una recompensa sobrenatural. Esta no aparece mientras se posea otro salario: el vacío logra que aparezca. Igual con la condonación de las deudas (que no afecta únicamente al daño que los demás nos han hecho, sino además al bien que nosotros les hemos hecho). Así también se está aceptando un vacío en sí mismo. Lo de aceptar un vacío en sí mismo es sobrenatural. ¿Dónde hallar la energía para un acto sin contrapartida?. La energía ha de venir de otra ...

Utopía

La utopía no es un lugar a alcanzar, es un motor a utilizar. Diana Bellesi

Voy a montar un caballo

Voy a montar un caballo que sepa el camino a casa Será lento y perfumado, el camino y el caballo Montaré en pelo el perfume y llegaremos temprano, con semejante caballo no va a haber jinete malo Vos estarás esperando con toda la casa abierta y el sol en las alacenas arma un sistema de estrellas, nuestras tazas son planetas que giran por la madera y un día dura una vuelta del sol a la azucarera Mientras esta noche dure, y espero al caballo en vela, te voy pensando en silencio sin conocerte siquiera Ya te regalé mis cosas, las que tuve, tengo y tenga pues no quiero tener nada para el momento en que vengas Vos ya me estás esperando con toda la casa abierta y el sol en las alacenas arma un sistema de estrellas, nuestras tazas son planetas que giran por la madera, un día dura una vuelta del sol a la azucarera y un siglo irá en lo que lleve ir de una siesta a otra siesta Voy a montar un caballo que sepa el camino a casa Será lento y perfumado, el camino y el caballo Gabo Ferro ...

Afectarse de alegría

..”Así pues, la verdadera cuestión es, ésta: ¿qué, puede un cuerpo?, ¿de qué afectos sois capaces?. Vivimos en un mundo más bien desagradable, en el que no solo las personas, sino también los poderes establecidos, tienen interés en comunicarnos afectos tristes. La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. El tirano, el cura, el ladrón de almas, necesitan persuadirnos de que la vida es dura y pesada. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos, o, como dice Virilio, de administrar y de organizar nuestros pequeños terrores íntimos”. No es fácil ser un hombre libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los efectos que expresen o desarrollen un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo, convertir el pensamiento en una...

Rotura

"¿Has notado, lector, la impresión de horror que producen las heladas preguntas de las personas de carácter frío? Hay en ellas algo análogo al desprendimiento de un alud, a la rotura de un mar helado." Brillantísima Charlotte Brönte en la voz de Jane Eyre. Original:  " Reader, do you know, as I do, what terror those cold people can put into the ice of their questions? How much of the fall of the avalanche is in their anger? of the breaking up of the frozen sea in their displeasure?" Tomado de  http://www.literature.org/authors/bronte-charlotte/jane-eyre/chapter-35.html

Ventanas

Nunca cerraban las cortinas antes de que la oscuridad impidiera ver, ni tampoco cerraban las ventanas, antes de que el frío fuera excesivo. ¿A santo de qué dejar el día fuera, antes de su término? Las flores aún esplendían, los pájaros gorjeaban. A menudo, al anochecer, se veía más, si no había interrupciones, si no habíaque comprar pescado, que contestar el teléfono" Entre Actos, pg 171 Virginia Woolf