Entradas

carta VI

mi querida: aquí la espera es suspensión del hábito y yo deseo la pérdida: estar perdida porque es a veces el lugar más dulce: allí no hay nadie aún y ese desierto está en pie de arena fina como la que pasa de una a otra cavidad es tiempo -he pensado- de adueñarme de mí pero ese pensamiento me posee cuando estoy perdida y tal cual el poema me pregunto y quién soy y dónde estoy Liliana Lukin Cartas , 1992

Toc toc

Yo llamo. Tu eres piedra Un día cuando me busques, descubrirás que me he marchado. http://circulodepoesia.com/2013/07/poesia-de-afganistan/

des- esperar

Y todo el tiempo él había esperado de esa alegre embriaguez algo como un despertar, un ver mejor lo que lo circundaba, ya fueran los papeles pintados de los hoteles o las razones de cualquiera de sus actos, sin querer comprender que limitarse a esperar abolía toda posibilidad real, como si por adelantado se condenara a un presente estrecho y nimio. Rayuela 92 Julio Cortázar

Y lo peor es que sobrevivimos

Y lo peor es que sobrevivimos sobrevivimos siempre al amor a la ruina a la incesante sorpresa de la muerte avanzo entre despojos y sé que lo terrible es que volvemos a ser felices. Selva Casal (Uruguay)

EL VIAJE (Mary Oliver)

Un día finalmente supiste lo que tenías que hacer, y empezaste, aunque las voces a tu alrededor seguían gritando sus malos consejos, aunque la casa entera empezara a temblar y sintieras el viejo tirón en los tobillos. “¡Arreglá mi vida!” gemía cada voz. Pero no paraste. Sabías lo que tenías que hacer, aunque el viento escarbara con sus rígidos dedos en los propios cimientos, aunque fuera terrible su melancolía. Era ya suficientemente tarde, y una noche salvaje, y el camino repleto de ramas y de piedras caídas. Pero poquito a poco, mientras dejabas atrás sus voces, las estrellas empezaron a arder a través de las capas de nubes, y hubo una nueva voz que lentamente reconociste como tuya, que te acompañaba mientras avanzabas cada vez más hondo en el mundo, determinado a hacer la única cosa que podías hacer, determinado a salvar la única vida que podías salvar.

Ann Deverià

Imagen
Después no es que la vida vaya como tú te la imaginas. Sigue su camino. Y tú el tuyo. Y no son el mismo camino. Es así... No es que yo quisiera ser feliz, eso no. Quería... salvarme, eso es, salvarme. Pero comprendí tarde por qué lado había que ir: por el lado de los deseos.. Uno espera que sean otras cosas las que salven a la gente: el deber, la honestidad, ser buenos, ser justos. No, los deseos son los que nos salvan. Son lo único verdadero. Si estás con ellos, te salvarás. Pero lo comprendí demasiado tarde. Si a la vida le das tiempo, muestra extraños recovecos, inexorables: y adviertes que, llegado ese momento, no puedes desear nada sin hacerte daño. Y ahí se desbarata todo, no hay manera de escapar, cuanto más te revuelves, más se enmaraña la red; cuanto más te rebelas, más te hieres. No se puede salir. Cuando ya era demasiado tarde, yo empecé a desear. Con todas mis fuerzas. Me hice mucho daño, como tú no te puedes imaginar. Alessandro Baricco Océano mar

Un camino de aquí al mar.

Imagen
"No dejarán nunca de relatarlo. Para que nadie pueda olvidar lo hermoso que sería si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros. Y alguien - un padre, un amor, alguien - capaz de cogernos de la mano, y de encontrar ese río - imaginarlo, inventarlo - y de depositarnos sobre su corriente, con la ligereza de una sola palabra, adiós. Eso, en verdad, sería maravilloso. Sería dulce la vida, cualquier vida. Y las cosas no nos harían daño, sino que se acercarían traídas por la corriente, primero podríamos rozarlas y después tocarlas y sólo al final dejar que nos tocaran. Dejar que nos hirieran , incluso. Morir por ellas . No importa. Pero todo sería, por fin, humano . Bastaría la fantasía de alguien - un padre, un amor, alguien. Él sabría inventar un camino, aquí, en medio de este silencio, en esta tierra que no quiere hablar. Camino clemente, y hermoso. Un camino de aquí al mar." Alessandro Baricco, Océano mar