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Warsan Shire | Para mujeres difíciles de amar

[traducción: Griselda García] Sos un caballo que corre solo y él trata de domarte te compara con una autopista imposible con una casa que se quema dice que lo enceguecés que nunca podría dejarte olvidarte querer a alguien más que a vos lo maréas, sos insoportable cada mujer antes o después de vos se empapa en tu nombre llenás su boca sus dientes duelen con la memoria de tu sabor su cuerpo es sólo una larga sombra buscando la tuya pero vos sos siempre demasiado intensa desvergonzada y sacrificial él dice que ningún hombre puede llegar a ser  como el que vive en tu cabeza y trataste de cambiar, ¿no? te callaste más la boca  trataste de ser más suave más linda menos volátil, menos despierta pero aún dormida podías sentirlo viajando lejos de vos en sueños entonces ¿qué querías hacer, amor? ¿abrirle la cabeza? no podés construir hogares en seres humanos alguien ya debería habértelo dicho y si él se quiere ir dejalo ...

rescate

carta II mi querida: me dije algún poema tiene que haber porque hay tanto ruido en el país y en estos días las metáforas se cumplen ya casi no hablamos más que de nosotras: metonimias de un paisaje de guerra o pequeños predios donde cultivar imágenes de sí querida: se disuelve mi dogma a medida que amo y aunque mi dogma sea de una especie razonable padezco los efectos de esta fatal transformación: no sé nada ya de aquello que era pero no olvido tampoco cómo era aquello ser una foto de otra época me muestra como a una muchacha a la que he conocido: mi nostalgia de ella es infinita aunque me diga que todo está muy bien y aunque sea cierto que todo está  (muy bien)  ahora algún poema tiene que haber me dije: en lugar de una certeza siempre hay un poema y en lugar de un poema siempre estoy escribiendo cartas   como un náufrago al revés: no corro peligro más que de mí y el mundo es una isla en la que sólo puedo sumergirme. Liliana Lukin. Cartas (1...

ciudades

y construimos una ciudad sobre las ruinas de otra desgastada despreciada hicimos una nueva brillante con los materiales que creímos más resistentes más puros o más nobles esas palabras de revistas de decoración de diseño y de arquitectos sopesamos cada nueva parte cada minúsculo pedazo de construcción la medimos la pulimos la creímos perfecta tal vez inamovible sino eterna con esa eternidad de las cosas buenas verdaderas y bellas construimos la ciudad nueva la dotamos de lo mejor que pudimos encontrar lo más cercano a una idea de perfección o de humana posibilidad y aún así nos olvidamos al construirla total y completamente conforme y a la altura de un deseo poderoso de lo más elemental lo más soberano lo más profundo: la ciudad antigua que aún yacía por debajo y el suelo se movió las paredes nuevas se quebraron el piso los techos perdieron toda simetría y nuestra ciudad nueva fue otra vez la antigua otra vez silencio muerte ruinas y desolación. *** Anahí Mallol

no hay esperanza

No hay esperanza, ya lo sé: dame entonces el engaño de ver estas cadenas como apretadas ramas en la paz de tu selva. Concédeme el error, la locura, el sueño de que soy un estambre adormecido sobre tu piedra, al sol. No es fácil encontrar lo que se te parece: hay que salir, hay que alejarse de los caminos y llegar a la tierra; hay que buscar entre las hojas y la arena, treparse con fervor a los abedules; cuando el humo se aleja de las casas y nadie grita ni lejos ni cerca y nadie tiene sed, sino que el mundo está en reposo y cada uno sabe lo que le espera en la soledad de su cuarto. (Susana Thénon) http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/2016/11/concedeme-el-error-la-locura-el-sueno.html

carta VI

mi querida: aquí la espera es suspensión del hábito y yo deseo la pérdida: estar perdida porque es a veces el lugar más dulce: allí no hay nadie aún y ese desierto está en pie de arena fina como la que pasa de una a otra cavidad es tiempo -he pensado- de adueñarme de mí pero ese pensamiento me posee cuando estoy perdida y tal cual el poema me pregunto y quién soy y dónde estoy Liliana Lukin Cartas , 1992

Toc toc

Yo llamo. Tu eres piedra Un día cuando me busques, descubrirás que me he marchado. http://circulodepoesia.com/2013/07/poesia-de-afganistan/

des- esperar

Y todo el tiempo él había esperado de esa alegre embriaguez algo como un despertar, un ver mejor lo que lo circundaba, ya fueran los papeles pintados de los hoteles o las razones de cualquiera de sus actos, sin querer comprender que limitarse a esperar abolía toda posibilidad real, como si por adelantado se condenara a un presente estrecho y nimio. Rayuela 92 Julio Cortázar