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Obsesión de vivir

  El lamento de los sobrevivientes “Esta es la verdad que nos parece, sin embargo, el error, pero que es cierta justamente porque sucede que es el error. En cuanto a la prueba, no soy yo, sino la historia, cuando termine, la que la proporcionará”. Hegel I Esta tristeza que nos llega con la tarde ya es moneda corriente, viene desde lejos (quizás desde nuestra infancia) a recordarnos que somos los elegidos para quienes fue reservado el dolor de las horas. ¿Qué haremos con los inviernos que restan? Con nuestra piel arrugada y los ojos vidriosos, con las lagrimas que rodarán por las solapas gastadas, con el frío de la vida que se alarga como las sombras de la tarde. ¿Qué haremos que no sea parir dolor? ¿engendrar monstruos perseguidores de nuestra propia hipocresía? ¿Qué haremos con estas vigilias interminables e infecundas, con nuestros sueños hartos de derrotas? ¿Qué haremos con los hijos que no tuvimos? ¿A dónde iremos a dar con nuestra sangre sucia? ¿Habrá algún sitio para los soli...

Peregrina de mí

CAMINOS DEL ESPEJO Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia. Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste. Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo. Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro. Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla. Aun si digo sol y luna y estrellas me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo. Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento. Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quié...

Departure

Imagen
PARTIDA DEL BOSQUE Yo, que había sido borrada por el fuego, de a poco fui invadida por el verde (qué estación luminosa) Con el tiempo vinieron los animales a habitarme primero uno a uno, con sigilo (sus huellas familiares me quemaban); luego tras demarcar los nuevos territorios volvieron, más seguros, año a año, de dos en dos pero inquietos: no estaba preparada del todo para hacer de residencia Sabían que pesaba demasiado: pude haberme volcado; Me asustaban: sus ojos (verdes o ámbar) que desde mi interior brillaban hacia afuera Yo no estaba completa; de noche no veía sin faroles. Él escribió: Nos vamos, respondí: Ya no me queda ropa que ponerme Llegó la nieve. Me alivió el trineo; el rastro que dejaba atrás crecía y me empujaba a la ciudad y después de rodear la primera colina, me vi (instantáneamente) despoblada: no estaban. Hubo algo que casi me enseñaron y que cuando me fui aún no había aprendido. DEPARTURE FROM THE BUSH // I, who had be...

Hibernar en otoño

Animal de invierno Otra vez es tiempo de ir a la montaña a buscar una cueva para hibernar. Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas son como huevos vacíos donde recojo mi carne y olvido. Nuevamente veré en las faldas del macizo vetas minerales como nervios petrificados, tal vez en tiempos remotos fueron recorridos por escalofríos de criatura viva. Hoy, después de millones de años, la montaña está fuera del tiempo, y no sabe cómo es nuestra vida ni cómo acaba. Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro en su perfecta indiferencia y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia. He venido por enésima vez a fingir mi resurrección. En este mundo pétreo nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo y me tocaré y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña sabré que aún no soy la montaña. José Watanabe

Necesidades

"Para las mujeres, la poesía no es un lujo. Es una necesidad vital. Ella define la calidad de la luz bajo la cual formulamos nuestras esperanzas y sueños de supervivencia y cambio, que se plasman primero en palabras, después en ideas y, por fin, en una acción mas tangible. La poesía es el instrumento mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento. Los mas amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuest ros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas. (...) Y cuando las palabras necesarias aun no existen, la poesía nos ayuda a concebirlas. La poesía no solo se compone de sueños y visiones; es la estructura que sustenta nuestras vidas. Es ella la que pone los cimientos de un futuro diferente, la que tiende un puente desde el miedo a lo que nunca ha existido." Audre Lorde en su ensayo "La poesía no es un lujo"

¿quién salva a quién?

SRA. KRIKORIAN (Sharon Olds) Ella me salvó. Cuando llegué a 6to. grado, con fama de criminal, la nueva maestra me pidió que me quedara después de hora el primer día de clase, dijo he oído hablar de tí. Era una mujer alta, con una profunda grieta entre los pechos, y una gran nariz calma. Dijo, Este es un pase especial para la biblioteca. Ni bien termines tu hora de trabajo— esa hora de trabajo que me tomaba diez minutos y después el diablo echaba un vistazo al cuarto y me encontraba vacía, una casa abierta— puedes ir a la biblioteca. A toda hora yo hacía mi trabajo de un tirón y saltaba de mi asiento, como si saltara del costado de Dios y navegaba hacia la biblioteca, sola a través de los salones vacíos y poderosos, mostraba mi pase y me acercaba al diccionario para buscar la palabra más interesante que conocía, chirlo, hundía dos dedos dentro del frasco de pasta de biblioteca para chupar ese agrio pegamento mientras llegaba a la página del cocker spaniel con su ...

La poesía, pensamiento atravesado

Aceptar hasta su extremo lo que la escritura implica de desposesión, de negación de uno mismo es cesar de creer que es el «yo» de un ser aislado el que «se expresa» cuando en realidad el mundo nos atraviesa bruscamente, sobre la página grabada del poema, más allá de toda luz, de toda tiniebla; incluso de toda humanidad. Resumiendo en otros términos, esto significa que a mis ojos la poesía sigue siendo el único instrumento, la única actividad real de pensamiento que en nuestros días trabaja a contrapelo de la concepción estrictamente individualista del hombre, que lentamente gangrenó el planeta, a lo largo de este siglo espantoso. Yves Di Manno