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Cuerpo, recuerda

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Cuerpo, recuerda, no solo el ardor con el cual fuiste amado; no sólo los lechos sobre los cuales te has acostado, sino esos deseos que brillaban por ti en los ojos y temblaban en los labios, y un obstáculo fortuito ha impedido que se cumplan... Ahora que todo eso pertenece al pasado, casi parece que te has abandonado a ellos... Cuerpo, recuerda esos deseos que por ti brillaban en los ojos y temblaban en los labios. Constantino Kavafis Traducción: Juan Carvajal 

Tarde en la noche

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Tarde en la noche y la lluvia me despierta, un aguacero, el viento azotando las hojas, enormes orejas, enormes plumas, como un animal perseguido, un enorme perro o jabalí. Trueno y tiemblan las ventanas; en el techo de chapa el correr del agua. Me acuesto torcida bajo la red enredada en trapos húmedos, sal en mi pelo. Cuando esto aclare habrá luciérnagas y estrellas, más brillantes que en cualquier lado, que podré contemplar en tiempos de pánico. Años luz, piensa en ello. Al diablo con la poesía, es a vos a quien quiero, tu sabor, lluvia sobre vos, mi boca en tu piel. (traducción propia)

El fuego que dejamos apagar

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 X No es necesario envenenar el agua cortarse las venas ahorcarse. El recuerdo de lo que quisimos ser el acto heroico ante el cual retrocedimos la muralla que no derrumbamos la fortaleza que no construimos el fuego que dejamos apagar son suficientes. Glauce Baldovin Foto de Caleb Shong en Unsplash

Voces sueltas

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 Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte. A veces estoy como en un infierno y no me lamento. No encuentro de qué lamentarme. Un rayo de luz borró tu nombre. No sé más quién eres. Cuando me conformo con nada es cuando me conformo con de todo. Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos. Voces - Antonio Porchia

I am running into a new year

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 Estoy corriendo hacia un año nuevo y los años viejos soplan contra mí como un viento que se me agarra al pelo como unos dedos fuertes como todas mis viejas promesas y va a ser difícil soltar lo que me dije a mí misma cuando tenía dieciséis y veintiséis y treinta y seis incluso treinta y seis pero estoy corriendo hacia un año nuevo y ruego que lo que amo y lo que dejo me perdonen I am running into a New Year - Lucille Clifton

Animal de la escritura

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Para la persona con depresión no hay recompensas rápidas. Se trataba de hacer un canal y luego guiar mi bote por él, día a día. Para mí el canal siempre ha sido el trabajo, escribir poesía y novela, y cada una de ellas ha sido una forma de llegar a comprender lo que realmente me estaba sucediendo. La experiencia era el combustible; viviría mi vida quemándolo a medida que avanzara, de modo que al final no quedara nada sin utilizar, de modo que cada pieza se hubiera gastado con el trabajo. Una nunca se da por vencida si es un animal de la escritura y si a lo largo de los años ha ido creando el canal de una rutina. Esas horas de concentración total en algo que viene de lo más profundo del ser, pero que debe ser visto y manejado objetivamente a medida que se avanza en el papel, seguramente serán fructíferas. Soy feliz cuando escribo. Los demonios vuelven en cuanto me detengo a considerar lo que he escrito, cuando el crítico se apodera del creador. Colette pregunta en alguna parte: "Qu...

Sumergirse en el naufragio

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Merced Fantasía de la tercera edad: nos han concentrado en un campo de reposo para los caducos. En mitad de un páramo cualquiera un acantonamiento con alambre de espino y edificios prefabricados de bajo costo y el color del polvo apesta a vergüenza e incontinencia sin remedio, ropa idéntica de papel desechable, raciones idénticas de comida con saborizantes químicos Muerte por turnos, mediante gas, hipodérmicas a diario para neutralizar la desesperación Así imagino mi mundo en mi septuagésimo año de vida y al otro lado de la alambrada un canje sin ton ni son de la conciencia por la ausencia de dolor. Esto es a lo que llamaremos vida. Fue apenas el verano pasado cuando me quemé los pies en la arena de aquel valle trazado por la corriente del frío, raudo río Merced, regado de saltos de blanco Cuando nadaba, me dolía el cuerpo de honesto frío, cuando flotaba de espaldas los arrendajos aleteaban de pino en pino y la sombra se desplazaba hora tras hora a través de El Capitán Nuestro vino se ...

Mujer astro

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  Planetarium Una mujer con forma de monstruo un monstruo con forma de mujer abunda en los cielos una mujer "en la nieve entre los relojes e instrumentos o midiendo el suelo con lanzas" capaz de descubrir a sus 98 años 8 cometas aquella sobre quien la luna gobernó como en nosotras levita hacia el nocturno cielo surca distancias en los lentes pulidos. Galaxias de mujeres, cumpliendo su condena por impetuosas, cruzando distancias, congelados nervios en aquellos espacios de la mente. Un ojo "viril, exacto y absolutamente seguro" desde las confusas telarañas de Uranusbor encuentra la nova cada impulso de luz estalla desde el centro como se descarga nuestra vida. Tycho susurra al fin "Que no parezca que viví en vano" Lo que vemos, lo vemos y ver es cambiar la luz que marchita una montaña y le permite a un hombre vivir. Los latidos del púlsar el corazón exudando por mi cuerpo. El impulso radioeléctrico que fluye desde Taurus. Estoy bombardeada aún así me yergo. ...

Obsesión de vivir

  El lamento de los sobrevivientes “Esta es la verdad que nos parece, sin embargo, el error, pero que es cierta justamente porque sucede que es el error. En cuanto a la prueba, no soy yo, sino la historia, cuando termine, la que la proporcionará”. Hegel I Esta tristeza que nos llega con la tarde ya es moneda corriente, viene desde lejos (quizás desde nuestra infancia) a recordarnos que somos los elegidos para quienes fue reservado el dolor de las horas. ¿Qué haremos con los inviernos que restan? Con nuestra piel arrugada y los ojos vidriosos, con las lagrimas que rodarán por las solapas gastadas, con el frío de la vida que se alarga como las sombras de la tarde. ¿Qué haremos que no sea parir dolor? ¿engendrar monstruos perseguidores de nuestra propia hipocresía? ¿Qué haremos con estas vigilias interminables e infecundas, con nuestros sueños hartos de derrotas? ¿Qué haremos con los hijos que no tuvimos? ¿A dónde iremos a dar con nuestra sangre sucia? ¿Habrá algún sitio para los soli...

Peregrina de mí

CAMINOS DEL ESPEJO Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia. Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste. Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo. Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro. Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla. Aun si digo sol y luna y estrellas me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo. Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento. Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quié...

Departure

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PARTIDA DEL BOSQUE Yo, que había sido borrada por el fuego, de a poco fui invadida por el verde (qué estación luminosa) Con el tiempo vinieron los animales a habitarme primero uno a uno, con sigilo (sus huellas familiares me quemaban); luego tras demarcar los nuevos territorios volvieron, más seguros, año a año, de dos en dos pero inquietos: no estaba preparada del todo para hacer de residencia Sabían que pesaba demasiado: pude haberme volcado; Me asustaban: sus ojos (verdes o ámbar) que desde mi interior brillaban hacia afuera Yo no estaba completa; de noche no veía sin faroles. Él escribió: Nos vamos, respondí: Ya no me queda ropa que ponerme Llegó la nieve. Me alivió el trineo; el rastro que dejaba atrás crecía y me empujaba a la ciudad y después de rodear la primera colina, me vi (instantáneamente) despoblada: no estaban. Hubo algo que casi me enseñaron y que cuando me fui aún no había aprendido. DEPARTURE FROM THE BUSH // I, who had be...

Hibernar en otoño

Animal de invierno Otra vez es tiempo de ir a la montaña a buscar una cueva para hibernar. Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas son como huevos vacíos donde recojo mi carne y olvido. Nuevamente veré en las faldas del macizo vetas minerales como nervios petrificados, tal vez en tiempos remotos fueron recorridos por escalofríos de criatura viva. Hoy, después de millones de años, la montaña está fuera del tiempo, y no sabe cómo es nuestra vida ni cómo acaba. Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro en su perfecta indiferencia y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia. He venido por enésima vez a fingir mi resurrección. En este mundo pétreo nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo y me tocaré y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña sabré que aún no soy la montaña. José Watanabe

Necesidades

"Para las mujeres, la poesía no es un lujo. Es una necesidad vital. Ella define la calidad de la luz bajo la cual formulamos nuestras esperanzas y sueños de supervivencia y cambio, que se plasman primero en palabras, después en ideas y, por fin, en una acción mas tangible. La poesía es el instrumento mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento. Los mas amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuest ros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas. (...) Y cuando las palabras necesarias aun no existen, la poesía nos ayuda a concebirlas. La poesía no solo se compone de sueños y visiones; es la estructura que sustenta nuestras vidas. Es ella la que pone los cimientos de un futuro diferente, la que tiende un puente desde el miedo a lo que nunca ha existido." Audre Lorde en su ensayo "La poesía no es un lujo"

¿quién salva a quién?

SRA. KRIKORIAN (Sharon Olds) Ella me salvó. Cuando llegué a 6to. grado, con fama de criminal, la nueva maestra me pidió que me quedara después de hora el primer día de clase, dijo he oído hablar de tí. Era una mujer alta, con una profunda grieta entre los pechos, y una gran nariz calma. Dijo, Este es un pase especial para la biblioteca. Ni bien termines tu hora de trabajo— esa hora de trabajo que me tomaba diez minutos y después el diablo echaba un vistazo al cuarto y me encontraba vacía, una casa abierta— puedes ir a la biblioteca. A toda hora yo hacía mi trabajo de un tirón y saltaba de mi asiento, como si saltara del costado de Dios y navegaba hacia la biblioteca, sola a través de los salones vacíos y poderosos, mostraba mi pase y me acercaba al diccionario para buscar la palabra más interesante que conocía, chirlo, hundía dos dedos dentro del frasco de pasta de biblioteca para chupar ese agrio pegamento mientras llegaba a la página del cocker spaniel con su ...

La poesía, pensamiento atravesado

Aceptar hasta su extremo lo que la escritura implica de desposesión, de negación de uno mismo es cesar de creer que es el «yo» de un ser aislado el que «se expresa» cuando en realidad el mundo nos atraviesa bruscamente, sobre la página grabada del poema, más allá de toda luz, de toda tiniebla; incluso de toda humanidad. Resumiendo en otros términos, esto significa que a mis ojos la poesía sigue siendo el único instrumento, la única actividad real de pensamiento que en nuestros días trabaja a contrapelo de la concepción estrictamente individualista del hombre, que lentamente gangrenó el planeta, a lo largo de este siglo espantoso. Yves Di Manno

nunca terminará

Es infinita esta riqueza abandonada Es infinita esta riqueza abandonada esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido después del rostro hay otro rostro tras la marcha de tu amante hay otra marcha tras el canto un nuevo goce se prolonga y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas siempre será así algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo pero otro sueño se levanta y no es el mismo entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de cualquiera no eres el mismo no son los mismos otros saben la palabra tú la ignoras otros saben olvidar los hechos innecesarios y levantan su pulgar han olvidado tú has de volver no importa tu fracaso nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada y cada gesto cada forma de amor o de reproche ...

Fin y principio

Fin y principio (1993) Después de cada guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo. Alguien debe echar los escombros a la cuneta para que puedan pasar los carros llenos de cadáveres.       Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas, los muelles de los sofás, las astillas de cristal y los trapos sangrientos.       Alguien tiene que arrastrar una viga para apuntalar un muro, alguien poner un vidrio en la ventana y la puerta en sus goznes.       Eso de fotogénico tiene poco y requiere años. Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra.       A reconstruir puentes y estaciones de nuevo. Las mangas quedarán hechas jirones de tanto arremangarse.       Alguien con la escoba en las manos recordará todavía cómo fue. Alguien escuchará asintiendo con la cabeza en su sitio. Pero a su alrededor empezará a haber algunos a quienes les aburra. ...

un camino nuevo

De todo quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar. Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída, un paso de danza, del miedo, una escalera, del sueño, un puente, de la búsqueda... un encuentro. Fernando Pessoa

poderes

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"No puedo encender el fuego, no conozco la plegaria, ya no sé cómo encontrar el sitio en el bosque, ya ni siquiera sé contar la historia. Y eso debería ser suficiente. Deberá ser suficiente." Jean-François Lyotard

cada uno ha muerto una vez

Adonis I Cada uno, como tú ha muerto una vez, cada uno, como tú ha pisado una pila de hojas del bosque que la escarcha de invierno agrietó, torció, torturó y enderezó y luego quemó hasta que fueran puntas de oro encendidas nuevamente ámbar crujiente, escalas de hoja dorada, oro girado y vuelto a soldar por el calor del sol; cada uno, como tú ha muerto una vez, cada uno ha cruzado un viejo camino del bosque y encontrado las hojas de invierno tan doradas por el fuego del sol que incluso las flores vivas del bosque parecían oscuras. II Ni el oro del frente del templo donde estás es tan dorado como esto, ni el oro que abrocha tu sandalia, ni el oro que saquearon, visto a través de tus cerrojos cincelados, es tan dorado como esta última hoja del año, ni todo el oro que martillaron y forjaron y golpearon en el rostro de tu amante, en su frente y pecho desnudo, son tan dorados como esto: cada uno, como tú ha muerto una vez, cada uno, como tú se par...